27 de noviembre de 2016
Macri cosechó triunfos y derrotas antes de las Fiestas
El balance de las negociaciones de fin de año. Al gobierno no le preocupa el poder de fuego electoral del kirchnerismo residual de cara a las elecciones del 2017. Pero sí está atento a la posibilidad de que otros sectores peronistas se junten.
Salió medio empatado el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) de la rosca en el Congreso hacia fin de año. El primer dato es que el Presidente se vio obligado a "registrar" que el crecimiento de la pobreza no es algo abstracto. Que detrás de los fríos números hay gente de carne y hueso. El ala "blanda" del gobierno finalmente convenció a Mauricio Macri de que la única forma de que no se viniera un diciembre caliente con las organizaciones sociales en la calle era abrir la billetera.
Allí aparecieron los 30.000 millones que se distribuirán. Se puede decir que fue un triunfo del diálogo frente a los halcones que están sentados sobre los gastos.
Del lado de la derrota se puede contar la Reforma Electoral. En el peronismo no quieren la boleta con chip, como pretendía el gobierno que se votara en 2017. Prefieren el papel. Ellos dicen que expresan esta postura porque el chip no es seguro. El gobierno sugiere que no quieren el chip porque la boleta papel permite hacer más trampa.
"El sistema de voto de papel que tenemos acá en la Argentina es uno de los más obsoletos de la región, y el año pasado vimos claramente cómo se vulneró en muchísimos aspectos la institucionalidad", dijo Marcos Peña, jefe de gabinete, al explicar por qué el gobierno seguirá insistiendo.
Estos éxitos y reveses en la política oficial, pero sobre todo la mala situación económica que no termina de repuntar, hace plantear a muchos puertas adentro del PRO que el gobierno debe cambiar, y rápido, si es que quiere ganar las elecciones del año que viene.