El intendente Abella visitó el barrio donde el Municipio ya concretó obras hidráulicas y ahora continúa con trabajos de infraestructura clave para el bienestar de los vecinos.

El intendente Sebastián Abella visitó el barrio San Cayetano donde dialogó con vecinos y constató los avances de obras clave en materia de infraestructura que lleva adelante el Municipio por más de $72 millones.

El jefe comunal recorrió, entre otras zonas, las calles Bidegain e Ibarra para conocer en forma detallada el progreso de los trabajos financiados con fondos provenientes del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas de Nación que ya impactaron positivamente en el barrio.


De hecho, las obras de dragado realizadas permitieron que el barrio durante las últimas precipitaciones no sufra ningún tipo de anegamiento o inundación logrando un mejor escurrimiento del agua.


“Estamos realizando obras que los vecinos reclamaron durante años. Fue un barrio postergado que empieza a vivir otra realidad porque sin lugar a dudas el proyecto de urbanización que iniciamos les va a permitir vivir mejor”, aseguró Abella al hablar con los vecinos. Ellos, en tanto, coincidieron en que “es el primer gobierno que se está ocupando de nosotros”.


Las obras incluyen el desarrollo de infraestructura básica para evitar inundaciones, apertura de calles, instalación de agua corriente, calles de hormigón, creación de un sendero seguro con veredas, contenedores para residuos e iluminación y la creación de una nueva plaza pública, un centro comunitario y un polideportivo.


Puntualmente, las calles que serán hormigonadas son: Ibarra, entre Crossio y Bidegain; Zárate, entre Crossio y Bidegain; Crossio, entre Ibarra y Zárate; Ugartemendia, entre Zárate y Colectora de Panamericana, y Bidegain, entre Ibarra y Colectora de Panamericana.


“Son demandas antiguas que nosotros estamos concretando porque hoy Campana tiene un estado presente con funcionarios que oyen a sus vecinos”, sostuvo el jefe comunal al tiempo que les agradeció a los vecinos la posibilidad que le brindan de conversar con ellos y conocer personalmente cómo las obras le cambian la vida.


“Para nosotros también es importante este contacto”, dijo Zunilda. A la vez que aseguró que por primera vez en los 55 años que lleva viviendo en el barrio “tiene iluminación nueva” y espera ansiosa la llegada del pavimento.

 

 

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