Decenas de manifestantes se acercaban esta tarde a la Plaza de Mayo para participar del acto convocado por organismos de Derechos Humanos en rechazo del fallo de la Corte Suprema de Justicia que habilita la condena "dos por uno" para delitos de lesa humanidad.

Con banderas de repudio al fallo e insignias partidarias, además de pañuelos blancos atados al cuello, los primeros asistentes comenzaban a agruparse en torno a la pirámide de Mayo, a la espera del inicio del acto.

Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, señaló que "la sociedad ha reaccionado con firmeza y esto nos llena de  esperanza. Necesitamos que los representantes de los tres poderes  del Estado tomen el reclamo del pueblo reunido en esta plaza, que  cada uno realice las acciones para dar vuelta este fallo  antidemocrático y prodictadura".

Frente a la Casa Rosada se dispuso un escenario con sillas y telas negras, además de un cartel blanco con la inscripción "Señores jueces: Nunca Más. Ningún genocida suelto. 30.000 detenidos desaparecidos presentes".

La titutar de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, quien abrió el acto, sostuvo en el primer fragmento del documento de los organismos que con este fallo de la Corte se "abrió la puerta a la impunidad".

"Hay que tener memoria", pidió a la Plaza Almeida, y nombró a los tres magistrados que votaron en favor del computo del 2x1 a los tres represores.  

Nora Cortiñas, integrante del grupo que constituyó las Madres de Plaza de Mayo, expresó en su lectura que "los  delitos de lesa humanidad, nos son delitos comunes".

"Todos nosotros continuamos buscando"
, expresó Cortiñas, al tiempo que enumeró a los genocidas que podrían gozar del beneficio tras el fallo de la Corte.
"Pretenden liberar a cientos de genocidas más que caminarían al lado de todos nosotros", cerró Cortiñas.