Domingo 5 de Diciembre de 2021

RELIGION

14 de enero de 2021

Ordenación de Monseñor Justo Rodríguez Gallego como Obispo Auxiliar de la diócesis de Zárate – Campana

El sábado 9 de enero a partir de las 19:30 hs se llevó a cabo la Ordenación del Obispo Auxiliar de nuestra diócesis de Zárate – Campana Monseñor Justo Rodríguez Gallego.

La celebración tuvo lugar en una de las naves del Predio de la Fiesta de la Flor, situado en la ciudad Belén de Escobar, bajo estricto protocolo debido a la pandemia, con reducida participación presencial por esta razón. No obstante pudo seguirse en vivo a través del canal de Youtube del Obispado de Zárate – Campana.

El Consagrante fue el Obispo Titular de la diócesis Monseñor Pedro María Laxague, los Co-consagrantes el Arzobispo Jorge Scheinig de Mercedes-Luján y Metropolita de la Provincia Eclesiástica de Mercedes – Luján y el Obispo Jorge Vázquez de Morón y Delegado de la Región Pastoral Buenos Aires.

Asistentes

La participación presencial fue restringida para cumplir con el protocolo sanitario: estuvieron autoridades civiles y algunos representantes de parroquias, movimientos, instituciones y grupos de la diócesis.

Cabe destacar además la presencia de sacerdotes, diáconos y miembros de comunidades religiosas.

Entre los Obispos presentes se encontraban: Oscar Ojea Obispo de San Isidro y Presidente de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, Jose Baliña Obispo Auxiliar de Buenos Aires, Guillermo Caride Obispo Auxiliar de San Isidro, Gustavo Carrara Obispo Auxiliar de Buenos Aires, Ricardo Faifer Obispo Emérito de Goya, Ernesto Giobando Obispo Auxiliar de Buenos Aires, Fernando Maletti Obispo de Merlo – Moreno, Santiago Olivera Obispo Castrense, Jorge Eduardo Scheining Arzobispo de Mercedes – Luján, Ariel Torrado Mosconi Obispo de 9 de julio, Jorge Vásquez Obispo de Morón, Hector Zordán Obispo de Gualeguaychú y el Abad del Monasterio Benedictino de Jauregui en Luján Jorge Morán.

Lugar de la Celebración: Predio de la Fiesta de la Flor

Tanto el Obispo Pedro Laxague como el Auxiliar Justo Rodríguez Gallego agradecieron a la Intendencia de Belén de Escobar la gestión para organizar la Celebración y cesión del predio.

“Agradezco muchísimo al Sr. Intendente de Escobar que nos ha facilitado todo esto, ¡Es casi una Catedral!. También doy las gracias a la Sociedad de Floricultura, capital de la Flor, un lugar muy importante y significativo aquí.” Monseñor Laxague

“De manera especial agradezco a la Municipalidad de Escobar, aunque lo ha hecho ya nuestro Obispo Pedro, podría decir muchas cosas, pero se resume todo en una frase: Sin ustedes no hubiéramos podido realizar esto. Muchas gracias y que Dios los bendiga.” Monseñor Rodríguez Gallego

 

 

2.Homilía de Monseñor Pedro Laxague

Saludo a todos los presentes: autoridades civiles, mis hermanos en el Episcopado – que vinieron pese a la pandemia, calor y vacaciones -, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas y todos los fieles de esta diócesis representados por un pequeño grupo de cada parroquia. Y a quienes siguen por las redes esta celebración de Ordenación Episcopal del querido P. Justo. Muy especialmente a la familia de Justo que está en España que no ha podido viajar y a quienes nos siguen desde la arquidiócesis de Toledo, de donde Justo es oriundo, y otros sacerdotes compañeros de Seminario que no han podido estar por la pandemia.

Agradezco a Dios que en su Providencia quiso que el Papa Francisco nos concediese un Obispo Auxiliar: ¡Gracias querido Papa Francisco! Y muchas gracias Justo por haber aceptado. Lo conozco a Justo, y para él ha sido un gran desgarro, le pedí que se anime y alegre dado que esto es causa de una gran alegría en todos nosotros.

Por la pandemia hemos tenido que restringir la participación presencial al mínimo posible y en consecuencia por la misma razón, mis palabras serán muy breves.

Agradezco muchísimo al Sr. Intendente de Escobar que nos ha facilitado todo esto, ¡Es casi una Catedral! También doy las gracias a la Sociedad de Floricultura, Escobar es la capital de la Flor, un lugar muy importante y significativo aquí. Además es la zona donde Justo estuvo pastoreando durante más de 30 años, así que muchos dicen que es el Obispo de Maquinista Savio…ya veremos si hacemos una diócesis aparte, acá ya tenés una Catedral.

Muchas veces he oído esta pregunta: ¿Qué hace un obispo? El obispo es Pastor, apacienta el rebaño de Dios, a su Iglesia. En efecto en la segunda Lectura de hoy Pablo dice:
“Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre.”

Apacentar, apacentar nos hace pensar en paciencia – que muchas veces nos falta – es buscar el bien de todos, cuidarlos. Así es el ministerio que Jesucristo transmitió a los Apóstoles y estos a su vez a los obispos, sus sucesores, así permanece a lo largo de la historia de la Iglesia y se acrecienta hasta nuestros días la obra del Salvador.

La Iglesia nos enseña que en la persona del Obispo, rodeado de los presbíteros, está presente el mismo Jesucristo, Señor y Pontífice eterno. Cristo es quien, por medio del Obispo, continúa anunciando el Evangelio y ofreciendo a los creyentes los sacramentos de la fe. Él es quien, por medio del ministerio paternal de Obispo, agrega nuevos miembros a la Iglesia, su Cuerpo. Él es quien, valiéndose de la predicación y solicitud pastoral de Obispo, los lleva, a través del peregrinar terreno, a la felicidad eterna. ¡Qué misterio!

Recodemos las palabras de Cristo a los Apóstoles: «Quien a ustedes escucha a mí me escucha; quien a ustedes rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado.»

Hoy estando en la víspera de la Fiesta del Bautismo del Señor, se proclamó en el Evangelio:

En el Bautismo de Jesús se oyó una voz desde el Cielo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección.”

Querido Justo: así también fue el día de tu Bautismo, allá en tu España, y esta predilección del Padre te tiene hoy aquí, estos son los caminos de Dios… fijate lo que nos dice el Señor a través del Profeta Isaías en la primera lectura: “Los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos.”

Si no miramos con Fe esta celebración, las Instituciones y enseñanzas que nos dejó el Maestro, no podemos entender nada.

Cuida de todo el rebaño que el Espíritu Santo te encarga guardar, como pastor de la Iglesia de Dios:

  • En el nombre del Padre, cuya imagen representas en la asamblea,
  • En el nombre del Hijo, cuyo oficio de Maestro, Sacerdote y Pastor ejerces,
  • y en el nombre del Espíritu Santo, que da vida a la Iglesia de Cristo y fortalece nuestra debilidad.

Obispo Auxiliar, ¿Qué significa? Alguien que ayuda en este ministerio al Obispo Titular. No es otro Obispo…son dos Obispos muy en comunión. Esto es lo que hemos vivido en estos cinco años que estoy aquí. Cuando vino esta idea – inspirada ciertamente por Dios – no dudé. Inicié todas las gestiones y así llegó el nombramiento del Papa, el Buen Dios se apiadó de nosotros, y nos dio al Padre Justo – que ya me podrá perdonar algún día por esto-.

El Obispo Auxiliar es el que ayuda: esto fue lo que me dijo el Papa Benedicto XVI cuando me nombró a mi Obispo Auxiliar. Tiene que ser ayuda adecuada al Obispo. ¿Y yo pensaba como tendré que hacer? ¿Cómo puedo ayudar? Muchos me decían: Vos tenés que hacer todo lo que él no hace, y así corregís los errores de él... Bueno, si tengo que corregir iré a hablarlo directamente con él – no por fuera – y así fue como empezó esa linda experiencia de ser Obispo Auxiliar, donde uno está de ayudante, donde uno ejerce el Ministerio del Episcopado.

El milagro de la carreta de la Virgen de Luján se realizó en nuestra diócesis, la Basílica está en la otra diócesis, y la dejaremos allí.

María nos cuide, María nos proteja, María es Auxilio nuestro…por eso le pedimos que te ayude a ser un buen Obispo Auxiliar. Que así sea.

3.Discurso de Monseñor Justo Rodríguez Gallego 

El Papa Francisco, a quien agradezco sinceramente esta confianza en mí nombrándome Obispo, en sus frecuentes visitas a las cárceles de Roma, dijo en una ocasión: “¿Quién está ante ustedes? Me gustaría responder la pregunta con una certeza de mi vida, con una certeza que me ha marcado para siempre. El que está ante ustedes es un hombre perdonado. Un hombre que fue y es salvado de sus muchos pecados. Y así es como me presento. No tengo mucho más para darles u ofrecerles, pero lo que tengo y lo que amo, si quiero dárselo, sí quiero compartirlo: es Jesús, Jesucristo, la misericordia del Padre (Papa Francisco, Julio 2015).

No he encontrado mejores palabras para dirigirme a ustedes como nuevo Obispo de nuestra Santa Madre la Iglesia. Soy un hombre perdonado, llamado a ser testigo de Cristo, misericordia del Padre y dador del Espíritu Santo, consolación definitiva para todo hombre. Soy un hombre perdonado, abrazado por el Padre, revestido con estas vestiduras de fiesta – que hablan de la dignidad que me ha sido conferida – al que le han puesto un anillo y han organizado una fiesta – esta fiesta - en la que ustedes son invitados y testigos de la misericordia que Dios ha tenido conmigo. 

En esta fiesta, los hermanos mayores, los obispos, sí han acudido - no como sucedió en la parábola -. Muchas gracias. Desde el primer día he experimentado que no estaba solo, que he sido incorporado a una comunidad, a la familia de los Sucesores de los Apóstoles. 

Muchas gracias a Mons. Oscar Ojea, Obispo de San Isidro y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina por estar esta tarde acá. Gracias al Arzobispo de Mercedes – Luján, Jorge. Gracias a Jorge Vázquez, Obispo de Morón, los dos Obispos que han acompañado como Co - consagrantes a nuestro Obispo Pedro. 

Gracias, querido Pedro, porque desde que llegaste a la diócesis me has honrado con tu cercanía y confianza. Desde hoy estoy a tu disposición, ahora como hermano en el episcopado. Mi vida, para siempre, quedó ligada a la tuya, has sido el instrumento del Señor, por la imposición de manos, que me ha conferido la ordenación episcopal.

Muchas gracias a todos los Obispos presentes porque siendo enero y con todas las dificultades que atravesamos por la pandemia, han hecho el esfuerzo de estar. Para mi tiene doble mérito; lo agradezco de corazón. 

Esta expresión de comunión y pertenencia que he vivido con los Obispos, la he experimentado de manera muy viva con todos. He visto la alegría de todos: de la familia en España y aquí. Confieso que al principio estaba un poco asustado, pero de a poco el Señor me fue haciendo entender que era la alegría de la Iglesia, porque ser Obispo es un don para la Iglesia: entonces esa alegría se me ha ido contagiando. Sé que es alegría genuina porque ha sido acompañada de mucha oración. La oración de todos ha sido importantísima en este tiempo. Hoy también se unió la Iglesia celestial, ángeles y santos, para rezar por mí.

Y en esta familia que es la Iglesia, comienzo por la Iglesia doméstica. Saludo desde acá a mi hermano, mi cuñada, sobrinos, primos…toda mi familia. Un abrazo Antonio, en la lejanía física, hasta que podamos hacerlo personalmente y celebrar este don de Dios en el altar y en la mesa. Y juntos podamos ir a rezar a la tumba de papá y mamá para rezar por ellos y dar gracias a Dios por todo lo bueno que nos dio a través de ellos. 

Y ahora saludo a mi familia acá en Argentina. Dios en su providencia extendió mi familia biológica en esta otra. Gracias Ana, gracias Juan, presentes hoy con sus hijos y nietos: ustedes me enseñaron a conocer, entender y amar esta tierra y este pueblo con el que hoy Dios me ha desposado. Historia larga la nuestra, de casi 40 años. Amistad fecunda que siempre estuvo abierta a la Misión, y por eso, junto con ustedes, están los otros hijos y hermanos en la fe: la familia Comunión Misión Paz y la Fundación Tupambaé. Familia que también tiene su parte en España. Muchos vinieron para compartir meses o años de sus vidas en la tarea de anunciar a Jesús y atender a los más pobres. Saludo a todos los aquí presentes y los que nos siguen desde España. 

Esta pequeña experiencia nuestra de comunión y misión es expresión visible de la fraternidad de la Iglesia de Toledo y de Zárate – Campana. 

Gracias a la Iglesia Madre de Toledo que me formó y me envió a la Misión. Desde el seminario yo escuchaba al Cardenal González Martín decirnos que el preparaba sacerdotes para la Iglesia y en el seminario había seminaristas de muchos países de América; yo entonces no lo pensaba pero seguramente ahí estaba la primera semilla de mi venida hasta aquí.  En la persona del actual Arzobispo, Francisco Cerro, agradezco a todos los Obispos anteriores que me enviaron y sostuvieron en esta misión. Hoy no está presente aquí por la imposibilidad de viajar por las razones por todos conocidas. Saludo al prebisterio de Toledo y a toda la diócesis. De manera particular a la que fue mi primera parroquia, Sonseca, a la que hasta hoy sigo muy vinculado tengo muchos amigos y mis padres están enterrados allí. Recuerdo también a los Navalmorales donde fui párroco.

Y ahora sí quiero saludar a toda la diócesis de Zárate – Campana, a las parroquias, a las comunidades de religiosas, movimientos, instituciones…a todos y cada uno, especialmente a los más pobres, enfermos, aquellos que más sufren… a los más pequeños. He elegido como lema la palabra de Cristo que nos encarga cuidar de cada uno: “No debe perderse ni uno solo de estos pequeños”. La Iglesia, como familia y casa de Dios, se edifica conociendo y queriendo a cada uno y caminando al paso de los más pequeños, como se hace en cualquier familia.

Aunque saludo a toda la diócesis, no puedo dejar de saludar de forma muy especial a la Pquia. Inmaculada Concepción de Maquinista Savio. Han sido más de veinte años caminando juntos, nos conocemos…el próximo sábado, cuando celebre la

Misa con ustedes, podremos hablar con más detenimiento de muchas cosas. 

Quiero saludar también a los sacerdotes de nuestra diócesis. Queridos hermanos y amigos. En mi escudo hay una alusión explícita a Ntra. Sra. de Luján, conocen bien cómo nos consta que el cura Montalvo fue curado por el aceite de la Virgen que le ofreció el Negrito Manuel. Yo quisiera desde hoy hacerles partícipes de la Unción Sagrada con la que hoy he sido ungido; tengo la esperanza cierta de que puede sanar nuestros corazones sacerdotales. Como he puesto mi ministerio episcopal en manos de Ntra. Madre de Luján, los pongo a cada uno de ustedes en el corazón de ella. Todos, como el cura Montalvo, debemos ser capellanes de la Virgen, todos necesitamos de su corazón de Madre. Nuestro pueblo no necesita tanto de funcionarios de lo sagrado, ni coordinadores de todo, ni demostradores de tantas cosas, necesita sobre todo un corazón maternal como el del gran San Pablo que decía: “Sufro dolores de parto hasta que Cristo se vea formado en ustedes”. Queridos hermanos sacerdotes unidos con el resto de la diócesis hemos de afrontar la tarea, junto con Pedro que es nuestro guía, nuestro pastor…afrontar juntos la tarea de continuar la misión que iniciaron nuestros mayores. Nuestro primer Obispo, Monseñor Espósito le escribió al Cardenal de Toledo pidiéndole sacerdotes porque necesitaba pan para sus hijos, eso decía en su carta. Respondiendo a esa petición es que vine. Hijos ahora en la diócesis somos el doble que cuando yo llegué y el pan sigue faltando: el material y el Eucarístico. Jesucristo nos sigue reclamando: “Denles ustedes de comer”. Nos falta pan, nos falta vino, nos faltan comensales. Pero creemos en el milagro de Caná, por eso puse en mi escudo esas tinajas, recordando el milagro de Caná. 

Creo firmemente que el milagro de la primera evangelización. Se puede…. Dios quiere prolongarlo hoy, pase lo que pase, para Dios no cuentan las dificultades, para nosotros sí, para El no. Creamos en los milagros; creo que esta ordenación episcopal es un Pentecostés para nuestra diócesis. 

Agradezco finalmente a las autoridades provinciales y de los distintos partidos de la diócesis que se han hecho presentes. De manera especial agradezco a la Municipalidad de Escobar, aunque lo ha hecho ya nuestro Obispo Pedro; podría decir muchas cosas, pero se resume todo en una frase: “Sin ustedes no hubiéramos podido realizar esto. “Muchas gracias y que Dios los bendiga.

También quiero agradecer al equipo de sacerdotes que, junto a muchos laicos, voluntarios, seminaristas han preparado esta celebración. El trabajo ha sido artesanal y primoroso, muchas gracias. 

Disculpen si me faltó agradecer a alguien.

Ahora, les propongo que todos, no sólo yo, renovemos nuestra consagración filial a la Virgen; lo vamos a hacer cantando…Bendita sea tu pureza…

 

4. Significado del Escudo del Obispo Auxiliar

La cruz procesional es la de Santiago, por el origen español del obispo (el Apóstol es patrón de España) y por ser titular de la parroquia de Don Benito (Badajoz) en la que fue bautizado.

La forma del escudo recuerda a una casulla, recibida de manos de la Virgen por San Idelfonso, obispo de Toledo, diócesis de origen de Mons. Justo Rodríguez Gallego.

La parte izquierda del escudo es de color azul por su referencia a la Virgen. Lleva el resplandor (rayos) de Ntra. Sra. de Luján, patrona de la diócesis de Zárate – Campana. La mitra episcopal significa que el obispo entrega su vida y ministerio en manos de la Madre de Dios. Las iniciales significan Comunión, Misión, Paz, que obedecen al Espíritu de la Misión desde hace veintisiete años.

El lado derecho hace referencia a la Misión (Cruz de la Evangelización de América) y a las bodas de Caná (dos tinajas). Con María suplicamos que el milagro de la primera evangelización se renueve y profundice. El color rojo sugiere al Espíritu Santo, protagonista de la Misión.

El lema está tomado de Mateo 18, 12:

“No se pierda ni uno solo de estos pequeños”

5. Enlaces web Obispo Auxiliar

Youtube Celebración completa Ordenación Episcopal de Monseñor Justo Rodríguez Gallego:

https://youtu.be/A4arkANi80M

Youtube Reseña vida de Mons. Justo:

https://youtu.be/ctR5IKlzkRM

 

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