Tras haber fracasado la negociación paritaria en la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande del país, los gremios y el gobierno nacional se echaron culpas mutuamente durante todo el sábado, en la previa de la medida de fuerza nacional que promete paralizar el inicio de clases el lunes y el martes.

La medida de fuerza gremial marcará el comienzo de una semana caliente desde el punto de vista sindical, que tendrá el martes como episodio central la marcha convocada por las centrales obreras.

Desde el lado del gobierno, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, acusó a los sindicatos de “embarrar la cancha” en torno a la negociación salarial y dijo que detrás del reclamo hay “otro tipo de discusiones políticas”.

“Dictar un paro diez días antes es embarrar la cancha en la discusión y tomar de rehenes a los chicos”, consideró, luego de que el gobierno de Vidal ofreciera el viernes una suma fija de entre 800 y 2.000 pesos a cuenta de la negociación final si los docentes dejaban sin efecto la medida convocada.

Por su parte, el titular de Educación nacional, Esteban Bullrich, estimó que el ciclo lectivo recién arrancará con normalidad el jueves, tras los paros docentes de lunes y martes y la medida de fuerza del miércoles en el contexto del Día Internacional de la Mujer, a la que también adhieren los maestros.

“Son años y años que no se resuelve el problema de fondo. La mayoría de las escuelas trabaja sólo cuatro horas, eso impide que los docentes tengan un salario alto”, opinó, a la vez que expresó que la voluntad del gobierno es seguir dialogando.

Asimismo, dijo que la pauta nacional para los aumentos docentes tiene un mínimo que ya está automatizado, y que implica que todo docente debe ganar como mínimo un 20% más que el salario mínimo vital y móvil, que cuando asumió el gobierno estaba en 5.600 pesos y hoy se ubica en 9.762. Por eso, ratificó que no puede haber paritaria nacional porque la atribución de negociar los salarios con los gremios es de cada una de las provincias.