Los intendentes bonaerenses quieren hacer valer su peso. Reconocen la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, pero no a La Cámpora. Se lo hicieron saber el otro día con un desplante en un acto al que fueron convocados sin mayores explicaciones.

Una cosa es aceptar a Cristina y otra a “los pibes”, como llaman los intendentes a los camporistas que rodean a la ex presidenta. Sin embargo, no hay riesgo de fugas masivas hacia el randazzismo.

Los intendentes peronistas, en su amplia mayoría, quieren dar una discusión de espacios de poder con los referentes a los que reconocen como “dueños” del partido en la provincia: Cristina, Daniel Scioli, Fernando Espinoza y, en menor medida, Martín Insaurralde.

Se dice que Cristina les pidió unidad y que los recibirá. Randazzo y sus allegados saben que hoy pierden, pero igual siguen repitiendo que darán la pelea dentro del partido, para intentar dar el batacazo en las internas.