Hijo pródigo que caminó el mundo para terminar en el mismo lugar que llegó a la vida, como un ciclo inevitable de la existencia.

Daniel Mantovani (Oscar Martínez) es galardonado con el Premio Nobel a la Literatura por sus novelas, el cual no rechaza del todo pero tampoco desea aceptarlo por una cuestión de principios. Tras la incómoda ceremonia, su asistente en España, lugar donde reside hace muchos años, le deja los recados recibidos y las propuestas de notas y conferencias que le ofrecen por el logro obtenido, entre ellos la invitación del municipio de su pueblo natal, Salas, para ir de visita. Si bien primero lo desecha sin dudar, luego florece algún recuerdo, la curiosidad sobre su pasado o algo no concluido en su cabeza y acepta ir. No bien pone un pie en Buenos Aires y se sube al coche que lo llevará hasta Salas, comienzan los problemas.

"Tenemos al Papa, a una Reina y ahora un premio Nobel", lo anuncia el intendente (Manuel Vicente), tras pasearlo junto a la "Miss Salas" en un camión de bomberos. Lo aplauden porque es el héroe de entre sus vecinos. Casi obligado a una agenda repleta de actividades, el escritor debe impartir clases a los lugareños, ser juez en un concurso de pintura, ir al acto que descubre su propio busto en la plaza y tener reuniones con particulares que le harán diferentes pedidos.

No todo lo que brilla es oro

Pero algo no está bien y el pueblo que lo amó a su regreso, de repente lo mirará de reojo, lo criticará y lo terminará odiando. Una historia de amor que quedó trunca con una maestra (Andrea Frigerio) y el reencuentro con un amigo (Dady Brieva) -marido de su ex- con el que no todo es tan amable como ambos aparentan, aumentarán el estrés que traspasa de la pantalla. Todo se mueve lentamente, como siempre sucede en un paraje pequeño, y eso del infierno grande si bien es cliché es imposible no comenzar a verlo esparcirse en cada escena, esperando lo peor.

Con un manejo de tiempos y silencios, como es costumbre en los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat ("El artista", "El hombre de al lado") pero quizás es la más autobiográfica de la dupla, poniendo sobre la mesa varias reflexiones sobre la vida y el arte en general en boca de su protagonista. Extravagante como todos sus filmes, "El ciudadano ilustre" no será fácil de digerir y dejará con una incómoda sensación al espectador.